Durante muchos años, hemos trabajado para mejorar los resultados de los ciclos de la fecundación in vitro mediante la personalización de los planes de tratamiento y la mejora constante de las condiciones en el laboratorio. Esto ha tenido como resultado niveles excelentes de éxito en diversos grupos de pacientes.

Hace algún tiempo que sospechamos que la eficiencia de la fecundación in vitro se ve limitada, principalmente, por la composición genética de los embriones que se transfieren, algo que, a su vez, viene determinado por la composición genética de los óvulos.  Desde que realizamos cribado genético preimplantacional en blastocistos (embriones de día 5 o 6), estas sospechas se han visto confirmadas.   Dado que dicho cribado proporciona tasas de embarazo muy altas, hemos concluido que solo es necesario transferir un embrión para obtener éxito en la mayoría de casos.  La tasa de embarazo clínico con la transferencia de un embrión genéticamente normal es del 88%, y la de embarazo en curso es del 71% (en mujeres de todas las edades con un promedio de 36,5 años).  La tasa de implantación de embriones para este grupo es del 88%.  Por su parte, en mujeres que optan por donantes de óvulos sin cribado genético preimplantacional obtenemos una tasa de embarazo en curso/nacimientos del 91% con una tasa de implantación de embriones del 76%.

A raíz del número de embarazos múltiples que se generan con este tipo de resultados, en la actualidad recurrimos a la transferencia de un solo embrión en aquellas situaciones en las que las mujeres de estos dos grupos disponen de suficientes embriones aptos.  Dado que nuestro protocolo de congelación de embriones mediante vitrificación proporciona tasas de embarazo en curso de entre el 60 y el 82% en mujeres que no emplean donantes de óvulos y de más del 70% en mujeres que sí, estamos convencidos de que, aunque no se logre el embarazo en el primer intento de transferencia de un solo embrión, sí ocurrirá en subsiguientes intentos con los embriones que siguen congelados.

Este hecho constituye un avance importante que se ha venido gestando durante años. El embarazo múltiple no es el resultado deseado para muchas parejas, que prefieren evitar las posibles complicaciones que este tipo de embarazos puede acarrear. Además, la fecundación in vitro se vuelve un proceso más económico si se obtienen tasas altas de éxito, y eso siempre beneficia a todos nuestros pacientes.